Carta a Duck

Hoy hubiese actuado de otra manera. Mi cabeza no era la misma. Mi corazón, no era más que uno de sus lados concentrados de ella.

No actué con la razón. Te pido perdón mujer, por haber sido yo quien tenga que abrirte los ojos, aunque no sólo yo, sino también el y todos ellos.
Nunca me vi en el papel que luego me vi. Creía tener todas los pensamientos alineados, toda la ética y moral firme, pero no fue así. De la noche a la mañana todo puede cambiar, absolutamente todo.

Lo único que se, es que mejoré, fue necesario padecer para poder crecer y romper con todo lo que encadenaba.

Caras

Pero claro, metiste tanto en tus lagrimales,
que ayer te vieron y hoy me contaron.
Sangró a borbotones tu corteza cerebral,
y a mi, me hizo ascender.
Me siento libre, abrazo a mi intuición que tanto me gritó y le digo perdón. Viví muy temprano, y crei en que las cosas podían ser diferentes…pero no.
Son distintas cuando pintamos el sol de otros colores, dejamos de buscar y encontramos, y empezamos a entender que somos mucho más que un nombre y un apellido. ¡Valemos Tanto! Y estoy feliz de despertar. Valemos más que mil lunas , mil planetas, más que mil soles. Valemos más que todo el oro del mundo. Somos un yo, un Dios, un todo.

Adentro será más claro

Camina despacio, trabaja despacio,

las vías tienden a perder el aire.

Disfruta del camino, hay árboles allá.

Todo es geometría y no lo vemos.

No los dejan pensar o no queremos hacerlo?

Nos revalsan con historias que no son,

¿Creemos que esta bien, que es merecido?

No lo sabemos.

¿Vamos vagando por el interior, o nos perdemos en el interior de otros?

Nunca nadie fue concreto, sólo la naturaleza.

Así como arriba es abajo, y no se equivocaron.

Sigamos encorvando la espalda,

pues así, la luz artificial nos seguirá iluminando.

Mira el sol a pesar de la ceguera,

adentro será más claro.

Gracias infinitas.

Varios dueños

Estrellada de tantas estrellas sin sol.
Una mujer, se asoma a nuestra ventana.
Cree que alguien tiene la respuesta, alguien que la pueda salvar.
Poca información, y más hombres que vida.
Un objeto y varios dueños, dueños de paso.
Como plástico deambula, como viento de costa, de esos de río y mar. Esos, que quedan a 5 hs de la ciudad.
Y una mujer ambulante, porque se vende, nos mira de lejos. Cree que alguien la va a salvar. Sólo cerramos la cortina.
Sus ojos dicen, que no hay nada que la pueda salvar. Nuestros ojos dicen, que es hora, y que la puerta, hay que cerrar.

El viento

Correr por los prados y ser libre.

Corriendo, agarrando mi vestido. Y mirando el cielo, como primer maravilla.

Y correr. Pero en cámara lenta. Con el pelo en el viento, y la sonrisa a flor de piel.

Así, como volando. Alumbrado mis ojos. Rogando, que no me alcancen nunca más.